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Título del artículo
El Santo contra los escépticos en materia de mitos.
Nombre de la revista
Fecha de publicación
1997
Nombre del autor o autora
Página de inicio
3
Número de revista
4
Contenido temático
"La cultura popular tiene en Carlos Monsiváis a su más destacado analista. Entusiastas como el que más de la obra de este lúcido periodista y ensayista mexicano, no podíamos sustraernos a las ganas de publicar un texto suyo. De Monsiváis se consiguen en nuestro medio, de tarde en tarde, algunos libros como Crónicas de Pudor y Liviandad, y los rituales del caos. Un claro ejemplo de su trabajo es este retrato de un luchador clásico de la Arena México: el Santo. Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo nace el 23 de septiembre de 1915 en Tulancingo, Hidalgo, y muere en 1984 en la Ciudad de México. ... por el rumbo de El Carmen, y allí Rodolfo opta por el gran recurso de los niños sin recursos: el triunfo deportivo. Juegan fútbol y béisbol, aprende lucha olímpica y, finalmente (el argumento económico es la vocación más personal), Rudy y sus hermanos se dedican a la lucha libre en las arenas chicas: la Roma Mérida, la Escandón, la Libertad... ¡Qué radio tan activo! Por una paga inferior a lo simbólico, y un crédito que se extravía en carteles rotos y pintarrajeados, se combate tres veces al día en locales ruinosos, donde la iluminación lo único que permite es intuir al adversario, y los estímulos corren por cuenta de las transas de los promotores y los insultos y objetos lanzados con ganas exterminadoras, échenles cascarazos, ¡más dolorosos que las mentadas!" ... Con Prosa adoratriz, el biógrafo de El Santo, Educardo Canto, refiere el cambio de appeal. Un buen día, el árbitro y matchmaker Jesús Lomelín observa al talentoso Rudy y su falta de imagen. Para triunfar, le dice, un luchador necesita una personalidad vistosa. Persuadido, Rodolfo se desenmascara y aparece Murciélago II (en honor de Jesús el Murciélago Velázquez que, en el entarimado, abría su bolsa llena de murciélagos, que hacían las delicias de los espectadores en las alturas). ... Lomelín persuade de nuevo a Rodolfo: Tienes que ser tú mismo, y para eso tienes que ser otro", y le recuerda a Simón Templa, alias El Santo, héroe justiciero de las novelas policiales de Leslie Charteris y de una serie cinematográfica. Rodolfo acepta y surge El Santo en el universo del Wrestling o del Catch-as-catch-can, en la Arena Nacional, la Arena México, la Arena Coliseo en la capital, la Arena Anáhuac de Acapulco, la Arena Canada Dryde Guadalajara, la Arean Monterrey, el Palacio de los Deportes en Torreón." La lucha libre en México desborda pasiones, los gritos de los espectadores a favor de los científicos o rudos, "¡Queremos sangre! rememorando a nuestros antepasados al imaginarse los sacrificios del Templo Mayor, luchadores que se encuentran en el encordado: "Tarzán Lópz, la Tonina Jackon, Sugi Sito, Black Shadow, Blue Demon, el Cavernario galindo, el Médico Asesino, Enrique Llanes, Gori Guerrero, Jack O´Brien, Bobby Canales, Firpo Segura, el Lobo Humano, el Lobo Negro..." Se presentan en la Arena Coliseo, en República de Perú, en la estelar Santo campeón nacional y Tarzán López campeón del mundo y no le pudo ganar al Tarzán. Santo relata ese acontecimiento que fue el 2 de abril de 1943. J. Luis Valero mere en su libro de 100 años de lucha libre, dice que en cada lucha es un dramatismo que se asemeja a "Una tragedia de Esquilo o un poema de Homero." Fue compañero de lucha por mencionar algunos el Mil Máscaras, el Rayo de Jalisco, entre otros. El bien contra el mal, y en la mayoría de los casos siempre resultaba ganador el bien, además en donde el apreciable público se daba vuelo con las palabras muy directas "¡Mátalo! ¡Acábalo! ¡Chínglatelo! ¡Destrózalo! ¿Pícale los ojos cabrón!"

