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Título del artículo
Groucho Marx: nunca golpees a un hombre caído… Recuerda que puede levantarse Carlos Monsiváis
Nombre de la revista
Fecha de publicación
Diciembre 1987
Nombre del autor o autora
Página de inicio
21
Número de revista
3
Contenido temático
Gracias a la televisión, y con apenas 40 años de retraso se han podiso ver en México las películas del trío cómico (en algún momento cuarteto) de los hermanos Marx Groucho, Chico, Harpo (y en algún momento Zeppo, sombra convencional y subordinada). Son ya parte fundamental de la mitología y de la historia del cine, los seres anárquicos que trasladaron su caos beligerante del teatro de variedades al cine, filmaron cuatro o cinco obras maestras, perdieron el ímpetu y se disiparon en cintas aénas salvadas por ráfagas de su antiguo vigor. Durante mucho tiempo, de los Marx se conservaron, como espíritu comprobable, los chistes de Groucho, bigotes y cejas pintadas con énfasis, caminar de gorila que práctica una sátira consciente de los humanos, puro permanente y capacidad inagotable de insulto, parecía la esencia de los Marx. Como actor y cómico y celebridad, Groucho jamás se aparta de la gran tradición de la sátira y el ingenio, la que encuentra a dos de sus paradigmas en Lewis Carrol (el absurdo como redención lógica) y en Oscar wilde (la paradoja como excelencia verbal y vituperio del interlocutor). Nada es sagrado. La seriedad es un robo en sus primeras mejores-películas de los Marx, se agrede al cielo de los valores fijos.

