Aparejados al proceso de modernización vivido por nuestro país en la segunda mitad de este siglo, se presentaron una modificación en la forma de vida y un cambio en los valores de nuestra sociedad. Ello trajo como consecuencia que la capital, la gran urbe, dejara de ser vista por propios y extraños como “la gran Babilonia”, y perdiera su estatus como lugar de perdición. Esta es una crónica sucinta de tan lamentable acontecimiento”.